Despúes de 40 días de confinamiento, nuestros sentimientos son caóticos pero mantenemos la esperanza.

En estas circunstancias el ser humano demuestra una capacidad de adaptación inimaginable.

Nuestra manera de entender la normalidad nunca volverá a ser la misma.

Dicen que cada generación vive su propia guerra. En esta guerra nuestra resiliencia nos ayudará a vencer!